Carlos Núñez Cortés
oratorio de pascua

Viernes de Gloria

Estreno1972
Categoríaoratorio de pascua
Aporte de CarlosComposición e interpretación

¿Oís el estruendo de los cañones? ¡Gloria!

— Carlos

Ficha Técnica

Créditos

Estreno: Teatro Astral, Buenos Aires, 29 de mayo de 1972

Espectáculo 'Recital 72'

Discos:

Reparto

Narrador: M. Mundstock

Músicos: Carlos López Puccio: latín; Jorge Maronna: guitarra y violata; Carlos Núñez Cortés: piano y flauta de émbolo; Marcos Mundstock: percusionista (platillos)

Cantantes solistas: Daniel Rabinovich: Pastor; Ernesto Acher: Corresponsal de guerra

Coro: Ernesto Acher, Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich

De la Carpeta Roja

Mastropiero dedicó el oratorio 'Viernes de gloria' a su confesor, el padre Gabriel. Johann Sebastian confesó ser un alma atormentada, pero el sacerdote le recordó que ante los ojos del Señor no hay pecado que no tenga perdón, especialmente el de la gula. Mastropiero, emocionado, compuso este oratorio donde se narra la lucha entre el bien y el mal, representados por un pastor y un guerrero.

Parodia de los oratorios de Bach que deriva en un enfrentamiento cómico entre un pastor pacifista y un corresponsal de guerra, mezclando lo sacro con lo bélico.

En 'Viernes de Gloria' la parodia se centra en los oratorios barrocos. Marcos escribió un guión desopilante donde Daniel encarnaba a un pastor visionario y Ernesto a un corresponsal de guerra. La música, de mi autoría, trataba de emular la solemnidad de Bach enfrentada a la marcha militar. Recuerdo que durante el estreno en el Astral, Daniel tuvo un ataque de risa tan fuerte debido a una fallida entrada de los platillos de Marcos que tuvimos que parar la obra. Esa espontaneidad lo hacía único.

Fue una de las obras donde mejor se notaba nuestra capacidad de multi-instrumentistas. Todos pasábamos de las voces a los instrumentos informales en segundos. Puccio tocaba la violata con una seriedad que contrastaba con los disparates que decía el pastor. Fue también la última obra que ensayó Gerardo Masana antes de enfermarse gravemente, lo que le otorga un valor sentimental especial para nosotros.