Carlos Núñez Cortés
scherzo concertante

El alegre cazador que vuelve a su casa con un fuerte dolor acá

Estreno1965
Categoríascherzo concertante
Aporte de CarlosComposición e interpretación

El arpegio no debe ser tocado en ningún momento, sino solamente pensado.

— Carlos

Ficha Técnica

Créditos

Estreno: Televisión, Canal 11, Buenos Aires, 11 de diciembre de 1965

Programa de Telecataplum 'Noches cultas'

Discos: CD 1 (Sonamos pese a todo); CD 9 (La fundación de Les Luthiers)

Reparto

Narrador: M. Mundstock

Músicos: Daniel Durán: cornetófono d'amore; Horacio López: generador de ondas López (serrucho); Guillermo Marín: yerbomatófono d'amore; Jorge Maronna: contrachitarrone da gamba; Gerardo Masana: bass-pipe a vara; Marcos Mundstock: gom-horn natural; Carlos Núñez Cortés: tubófono parafínico cromático; Raúl Puig: manguelódica pneumática

De la Carpeta Roja

Seguidamente se podrá escuchar el scherzo concertante 'El alegre cazador que vuelve a su casa con un fuerte dolor acá', de Johann Sebastian Masana. A continuación, un breve comentario acerca de la obra. Este scherzo comienza ingeniosamente exponiendo un tema de tensión no resuelta. Con gran sutileza el compositor no soluciona esta incertidumbre, sino que la acentúa en un dramático pasaje entre el tubófono parafínico cromático y el bass-pipe. Siguen dos compases de silencio, el primero en un agobiante ritmo de 7/8, y el segundo en 3/4, compás este que otorga a toda la página un inconfundible carácter bucólico. En este segundo compás de silencio el autor incluye, en un alarde de delicadeza, un arpegio sobre el acorde de La menor subdisminuido a cargo de la manguelódica pneumática, marcado con la expresa indicación 'deciso e molto pensato'. Lo genial de la indicación, y que habla del vuelo imaginativo de Masana, es que el arpegio no debe ser tocado en ningún momento, sino solamente pensado. Sigue un furioso tutti orquestal y la obra termina... bastante bien.

Acallados los ecos del encuentro universitario de 1965 se planteó el deseo de continuar con tan hermosa experiencia. Alguien sugirió que la 'Cantata Modatón' bien podría ser presentada comercialmente en un teatro. A todos nos pareció una idea temeraria pero Gerardo pontificó: 'Podríamos agregarle algunas otras cosas divertidas y armar algo así como un pequeño recital'. Y allí mismo nos confesó que estaba escribiendo una nueva obra para ser interpretada por la misma orquesta de instrumentos informales, una obra puramente musical (sin letra). Comenzamos a ensayar enseguida con un entusiasmo desbordante y juvenil.

Los primeros días de diciembre de ese año dimos una entrevista para la sección 'Columnas de la juventud' del diario La Nación. Durante esa entrevista el cronista nos preguntó por el nombre del conjunto. Nosotros, que nunca nos habíamos detenido a pensar en eso, nos miramos desconcertados. Hubo una rápida deliberación hasta que surgió la luz: 'Nos llamaremos I Musicisti' (parodiando al famoso grupo barroco italiano fundado en la década del '50, I Musici). Esto nos vino de perlas ya que pocos días después nos invitaron a presentarnos en un programa de televisión de Canal 11, y los productores nos exigieron un nombre. El 11 de diciembre de 1965 I Musicisti se presentaba en Telecataplum, en un sketch llamado Noches cultas. En ese programa interpretamos — en primera audición— la nueva obra de Masana: el scherzo concertante 'El alegre cazador que vuelve a su casa con un fuerte dolor acá'.

'El alegre cazador...' incluía una divertida contienda entre dos instrumentos musicales. En el medio de la interpretación yo extraía de entre mis ropas un tubófono pequeñito, una réplica del original, pero que sonaba una octava más agudo, y retaba a Gerardo a que repitiera lo que yo tocaba, pero en su propio instrumento, el bass-pipe. Era un duelo entre el instrumento más agudo y el más grave de nuestra orquesta. Comenzábamos a tocar y todo iba bien; Gerardo iba repitiendo cada frase que yo tocaba en los tubitos, las cuales eran cada vez más rápidas y difíciles. Hasta que en cierto momento, cuando ya parecía que no iba a poder seguir, el bass-pipe emitía unos ruidos agónicos y dejaba de sonar. Gerardo, entonces, pedía prestado al gordo López su serrucho, desarmaba el tubo mayor de su instrumento y allí mismo le rebanaba un trozo. Luego volvía a intentar la última frase y la tocaba a la perfección. El duelo terminaba así con la 'victoria' de Masana mientras todos los músicos de la orquesta lo festejaban con una gran ovación.

'El alegre cazador que vuelve a su casa...' es una paráfrasis del título de una pequeña obra para piano del Álbum de la juventud de Schumann: 'El alegre campesino que regresa del trabajo'. Gerardo conocía muy bien esta pieza y, tal como había hecho antes con la 'Cantata Modatón', utilizó las primeras notas de la obra de Schumann, un poco como homenaje y otro poco porque le gustaba, para escribir su scherzo concertante.