El beso de Ariadna
Besame muñequita, shalalalá... ¿No es el principio de identidad de Aristóteles?
“Ficha Técnica
Créditos
Estreno: Teatro Odeón, Buenos Aires, 9 de septiembre de 1977
Espectáculo 'Mastropiero que nunca'
Discos: CD 5 (Mastropiero que nunca)
Reparto
Narrador: M. Mundstock
Músicos: Ernesto Acher: undefined; Carlos López Puccio: undefined; Jorge Maronna: undefined; Carlos Núñez Cortés: undefined
De la Carpeta Roja
Mastropiero produjo obras mediocres por necesidades económicas. Ejemplo de ello es su ópera 'Ariadna y Teseo'. En el aria 'La invocación al beso', Teseo clama a los dioses, náyades y musas por un ósculo de Ariadna. Ante las quejas del empresario, Mastropiero tuvo que 'abaratar' la obra sucesivamente hasta convertirla en un producto francamente chabacano.
Parodia sobre la degradación artística exigida por el mercado. Una obra seria basada en el mito de Ariadna se transforma, tras sucesivas 'correcciones' del empresario, en una canción pop simplista.
A esta obra la llamábamos internamente 'La degradación'. Marcos escribió el guión sobre un autor (Mastropiero) obligado a simplificar su arte. Musicalmente es fascinante: Pucho analizó las tres partes encontrando influencias de Richard Strauss en la primera, verismo (tipo Pagliacci) en la segunda, y un contrapunto barroco que deviene en pop estilo 'Club del Clan' en la tercera.
En lo teatral, la obra está llena de slapsticks: el 'flautazo' que me doy en los dientes, el platillazo a Ernesto... pero mi favorito es el del 'hilito inexistente'. Daniel trataba de quitarme un hilo imaginario de la manga mientras yo dirigía, hasta que 'pisaba' el aire y mi brazo se detenía bruscamente. Al final, todos hacíamos un mutis lastimoso, cada uno doliéndose de un golpe distinto.